La curiosidad por el espacio llevó a doce niños y niñas guatemaltecos a desarrollar un prototipo de estación espacial giratoria que será puesto a prueba en condiciones de microgravedad en Francia.
El proyecto fue creado por integrantes del Club Constelación Quetzal y busca estudiar cómo la rotación puede generar gravedad artificial, un concepto que podría ser relevante para futuras investigaciones sobre la vida y el movimiento en entornos espaciales.
La prueba está prevista para el 20 de noviembre de 2026, durante un vuelo de investigación con maniobras parabólicas que permiten experimentar períodos de gravedad reducida.

¿Cómo funciona la estación espacial creada en Guatemala?
El prototipo es una pequeña estructura impresa en 3D que gira a 34 revoluciones por minuto (RPM). Mediante este movimiento, el equipo busca estudiar la posibilidad de generar una gravedad artificial equivalente al 38 % de la gravedad terrestre, una proporción similar a la gravedad de Marte.
La rotación es el principio central del experimento: el equipo quiere observar el comportamiento del modelo en condiciones específicas y evaluar si su diseño funciona de acuerdo con lo previsto.
Para realizar la prueba, Pamela López, docente y líder del proyecto, viajará a Burdeos, Francia, donde participará en un vuelo de investigación a bordo de un avión especializado en vuelos parabólicos.
Durante este tipo de vuelos, la aeronave realiza maniobras que generan breves períodos de microgravedad. Estas condiciones permiten estudiar el comportamiento de objetos y prototipos en un entorno diferente al que experimentan en la superficie terrestre.
Un reconocimiento internacional para el talento guatemalteco
El proyecto del Club Constelación Quetzal fue uno de los cuatro ganadores internacionales del Project Hail Mary Challenge, organizado por Space for Teachers.
La iniciativa reunió a participantes de seis países y 16 estados de Estados Unidos, con propuestas orientadas a despertar el interés por la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.

Los doce estudiantes, de entre 9 y 14 años, trabajaron en el desarrollo de su prototipo y llevaron una idea relacionada con la exploración espacial hasta la construcción de un modelo físico mediante impresión 3D.
El reconocimiento les brinda la oportunidad de poner su diseño a prueba en un entorno de investigación y acercarse a los procesos que forman parte de la experimentación científica.
Guatemala también mira hacia el espacio
La propuesta del Club Constelación Quetzal muestra cómo la educación científica puede impulsar proyectos innovadores desde edades tempranas. A través del diseño, la construcción y la experimentación, los estudiantes han podido aplicar conceptos de física e ingeniería a un reto relacionado con la exploración espacial.
La prueba programada en Francia permitirá evaluar el comportamiento del prototipo en condiciones de microgravedad y observar los resultados de su diseño giratorio.
Más allá del experimento, el proyecto pone en evidencia el potencial de las nuevas generaciones guatemaltecas para involucrarse en iniciativas científicas y tecnológicas de alcance internacional.
