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Una contraseña puede parecer segura por tener letras y números, pero si utiliza palabras comunes, fechas o combinaciones predecibles, podría ser más fácil de descifrar de lo que imaginas.
Entre las claves más vulnerables suelen encontrarse combinaciones sencillas como “123456”, “password”, “12345678”, nombres propios, fechas de nacimiento y secuencias repetidas. El problema aumenta cuando una misma contraseña se utiliza para varias cuentas.
¿Por qué son tan fáciles de adivinar?
Los ciberdelincuentes pueden utilizar programas que prueban automáticamente miles de combinaciones frecuentes. Por eso, una contraseña basada en información pública o fácil de relacionar contigo puede representar un riesgo, especialmente si protege cuentas de correo electrónico, redes sociales o servicios financieros.
¿Cómo crear una contraseña más segura?
Una buena práctica es utilizar claves largas y únicas para cada cuenta, combinando diferentes tipos de caracteres. También puedes utilizar un administrador de contraseñas para generar y almacenar claves complejas sin tener que memorizarlas todas.
Además, cuando esté disponible, activa la verificación en dos pasos, ya que añade una capa adicional de protección incluso si alguien consigue tu contraseña.
🔐 Haz la prueba: revisa las contraseñas que utilizas actualmente. Si alguna es corta, común o la compartes con otras cuentas, podría ser momento de cambiarla.
