Este 18 de febrero, miles de fieles en todo el mundo acuden a los templos para la imposición de la ceniza, un acto que marca oficialmente el inicio de la Cuaresma. Este periodo de 40 días es fundamental en el calendario litúrgico cristiano, ya que funciona como un tiempo de preparación espiritual para vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús durante la Semana Santa.
La ceniza, obtenida tradicionalmente de la quema de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior, se coloca en la frente de los creyentes en forma de cruz. Este gesto recuerda la fragilidad humana con la frase: “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Según la Iglesia Católica, la Cuaresma simboliza los 40 días que Jesús pasó en el desierto, así como los 40 años del pueblo de Israel en su paso por el éxodo.
Para vivir este tiempo de manera auténtica, la tradición sugiere tres pilares fundamentales: la oración, el ayuno y la limosna. No se trata únicamente de restricciones alimenticias, como la abstinencia de carne los viernes, sino de una invitación a la reflexión interna y a la solidaridad con el prójimo. Es un ciclo que invita a dejar de lado los excesos para enfocarse en la renovación personal y la reconciliación.
