Aunque el cine latinoamericano suele asociarse con dramas sociales, historias familiares o comedias, el género de ciencia ficción y terror también ha encontrado espacio en la región. Uno de los proyectos más ambiciosos surgió en Venezuela con ‘Infección’, una película que buscó llevar el apocalipsis zombi a las calles de Caracas mientras retrataba la compleja realidad del país.
La producción, dirigida por Flavio Pedota, sigue a un padre que emprende una desesperada búsqueda para encontrar a su hijo tras la propagación de un virus similar a la rabia que convierte a las personas en seres violentos. Más allá del terror, la historia incorpora escenarios de desabastecimiento, apagones y una ciudad marcada por la crisis, elementos que forman parte del contexto venezolano.
Mira el tráiler:
El proyecto fue desarrollado en coproducción con México y logró concretarse gracias a una campaña de financiamiento colectivo en Kickstarter, donde obtuvo el apoyo de 166 patrocinadores que permitieron superar la meta económica establecida. Posteriormente, la película fue seleccionada en diversos festivales internacionales, entre ellos Guadalajara, Sitges, Fantaspoa y Popcorn Frights, donde recibió una buena acogida.
Sin embargo, el mayor obstáculo llegó en su país de origen. Según explicó Pedota, la intención nunca fue crear una crítica política directa, sino retratar el entorno que observaba diariamente. “Dondequiera que apuntes tu cámara, eso es lo que ves”, expresó el director al referirse a los apagones, la escasez, la propaganda oficial y las pintas contra el gobierno que aparecen de forma natural en la película porque forman parte del paisaje urbano.
A diferencia de otras producciones de terror centradas en criaturas sobrenaturales o leyendas, ‘Infección’ construye su historia a partir de una amenaza humana, mostrando cómo el miedo, la desesperación y el colapso social pueden resultar tan inquietantes como cualquier monstruo ficticio.
Un estreno que nunca llegó
Pese al reconocimiento obtenido fuera de Venezuela, la película no pudo exhibirse comercialmente en el país. El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) nunca emitió una prohibición formal, pero tampoco entregó el Certificado de Obra Terminada, documento indispensable para autorizar su estreno en las salas de cine.
El trámite permaneció sin resolverse durante más de nueve meses. De acuerdo con Pedota, la institución solicitó revisar la película en varias ocasiones por distintas dependencias y, posteriormente, indicó que el entonces ministro de Cultura también debía verla, un paso que nunca se concretó.
El cineasta también aseguró que durante el proceso le exigieron requisitos que, según afirmó, no están contemplados en la legislación cinematográfica venezolana, entre ellos autorizaciones relacionadas con el uso de uniformes policiales dentro de la ficción. Para el director, estas solicitudes respondieron a una estrategia para retrasar indefinidamente la autorización de la película, que finalmente nunca llegó a estrenarse en los cines venezolanos. Información Espinof
