Ir a la playa no significa tener que renunciar al maquillaje, pero el calor, la humedad, el sudor y el agua pueden hacer que se desvanezca rápidamente.
Con algunos trucos sencillos es posible conseguir un look fresco y duradero.

Prepara bien la piel. Antes de aplicar cualquier producto, limpia el rostro y utiliza una crema hidratante ligera. Una piel bien hidratada ayuda a que el maquillaje se adhiera mejor y evita que luzca acartonado.
No olvides el protector solar. Es indispensable, incluso si vas a maquillarte. Elige un protector solar facial de amplio espectro y deja que se absorba antes de continuar con el maquillaje. Para una exposición prolongada, recuerda reaplicarlo según las indicaciones del producto.

Menos es más. En la playa conviene evitar las bases muy pesadas. Opta por una BB cream, una base ligera o productos con acabado natural. Si necesitas mayor cobertura, puedes aplicar corrector únicamente en las zonas donde sea necesario.

Elige productos resistentes al agua. Una máscara de pestañas waterproof y productos de larga duración pueden ayudarte a mantener el maquillaje en su lugar si sudas o tienes contacto con el agua.
Sella sin excederte. Un poco de polvo translúcido en las zonas donde suele aparecer brillo puede ayudar a controlar la grasa. También puedes llevar papelitos absorbentes para retirar el exceso de brillo sin arrastrar el maquillaje.
Apuesta por labios hidratados. Los labiales muy cremosos pueden desaparecer rápidamente con el calor. Un bálsamo con protección solar, una tinta labial o un producto de larga duración pueden ser opciones más prácticas.
Finalmente, lleva contigo el protector solar y algunos productos básicos para hacer pequeños retoques durante el día. La clave está en mantener una rutina ligera, proteger la piel y elegir fórmulas diseñadas para resistir el calor y la humedad.
Importante: ningún maquillaje sustituye al protector solar. Si vas a nadar o sudar, la protección solar debe reaplicarse aunque lleves maquillaje.
