Si últimamente has ido a la tortillería con tu quetzal en la mano esperando salir con un banquete y regresaste con apenas dos tortillas tamaño “moneda de a quetzal”, tranquilo, no estás solo. Es la realidad que vive toda Guatemala
Atrás quedaron los gloriosos tiempos donde salías del mostrador con cuatro tortillas recién saliditas del comal, infladas y perfectas para un buen taco de fríjol con queso. Hoy en día, la realidad en la esquina del barrio es completamente otra:
- De la tortilla tradicional a la “versión mini”: Ya no solo te dan dos por un quetzal, ¡sino que el tamaño parece de muestra gratis! Lograr que un churrasco rinda con solo dos tortillas de ese tamaño es el verdadero reto del día.
- El arte de estirar el banquete: El chapín ha tenido que desarrollar habilidades extremas de ingeniería gastronómica: doblar la tortilla a la mitad, partirla en tres o de plano pedir el famoso “fresco de masa” porque con dos ya no alcanza para limpiar el plato.
- ¿Por qué tanto drama comalero?: Detrás de este cambio está el alza en el precio del maíz, el gas para el comal y la masa. Pero aunque entendemos la logística, el dolor de ver encogerse a nuestra amada tortilla sigue estando intacto.
Al final del día, el amor por una tortilla caliente con sal y queso fresco no se cambia por nada… aunque ahora tengamos que administrarla como si fuera oro molido.

