El Día Internacional de la Mujer, conmemorado cada 8 de marzo, no surgió como una festividad romántica, sino como el resultado de décadas de movilizaciones civiles y protestas laborales. Aunque existen varios hitos, uno de los más significativos ocurrió en 1908, cuando miles de mujeres trabajadoras textiles marcharon en Nueva York bajo el lema “Pan y Rosas”, exigiendo mejores salarios, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil.
La consolidación de esta fecha se debe en gran medida a la influencia de Clara Zetkin, quien propuso la creación de un día internacional durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en 1910. Sin embargo, el evento que marcó un antes y un después fue la tragedia del 25 de marzo de 1911, cuando un incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist cobró la vida de más de 140 trabajadoras, evidenciando las precarias condiciones de seguridad laboral de la época.
Finalmente, en 1975, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) institucionalizó formalmente el 8 de marzo para reconocer la trayectoria de lucha de las mujeres por su participación en la sociedad. Hoy, la fecha sirve para reflexionar sobre los avances logrados y los desafíos pendientes en temas de brecha salarial y equidad de género.
