Aunque las toallas se utilizan después de bañarse y parecen quedar limpias, pueden acumular humedad, células de la piel y microorganismos con el uso frecuente. Por eso, es importante lavarlas con regularidad.

Una recomendación habitual es lavar las toallas de baño después de tres usos, especialmente si permanecen húmedas durante mucho tiempo. Si la toalla no logra secarse completamente entre cada uso, conviene lavarla con mayor frecuencia.
También es importante dejarla completamente extendida después de usarla, en lugar de dejarla amontonada. Esto facilita que se seque y ayuda a evitar la acumulación de humedad.
¿Y las toallas de manos?
Las toallas que utilizan varias personas deben lavarse con mayor frecuencia, ya que tienen más contacto con diferentes manos. En estos casos, mantenerlas secas y cambiarlas regularmente es una buena práctica de higiene.
¿Cuándo debes lavarla antes?
Si la toalla tiene mal olor, permanece húmeda, presenta manchas o fue utilizada por alguien que está enfermo, es mejor ponerla a lavar sin esperar a cumplir los tres usos.
En resumen: no necesitas lavar la toalla después de cada ducha, pero tampoco conviene utilizarla durante semanas. Lavarla aproximadamente cada tres usos y dejarla secar por completo ayuda a mantener una buena higiene.
