El misterio en torno a uno de los relatos más icónicos de la historia humana ha vuelto a acaparar titulares en todo el mundo. Recientes análisis geofísicos y perforaciones realizados en la denominada Formación Durupinar —ubicada en la provincia de Ağrı, Turquía, muy cerca del histórico Monte Ararat— han puesto nuevamente sobre la mesa la posibilidad de que este montículo con forma de embarcación oculte los restos del Arca de Noé.
El proyecto de investigación cuenta con la aprobación oficial de la Dirección Regional de Erzurum del Ministerio de Medio Ambiente, Urbanización y Cambio Climático de Turquía, y es dirigido por el Dr. Cenker Atila, del Departamento de Arqueología de la Universidad Sivas Cumhuriyet, en estrecha colaboración con equipos internacionales como Noah’s Ark Scans.
¿QUÉ HAN REVELADO LOS NUEVOS ESCANEOS E INVESTIGACIONES?
Estructuras inusuales bajo tierra: Mediante el uso de tecnología avanzada de radar de penetración terrestre (GPR) y sistemas de sondeo profundo, los investigadores detectaron anomalías subterráneas que muestran líneas regulares, ángulos rectos y espacios con apariencia de cámaras, corredores o túneles a distintos niveles.
Capas y dimensiones coincidentes: Algunos defensores del proyecto apuntan a que la distribución interna de las anomalías parece dividirse en secciones que recuerdan la descripción bíblica de los tres niveles de la embarcación, manteniendo además una longitud aproximada de 157 metros que coincide con los textos antiguos.
Hallazgo de material orgánico: Perforaciones recientes en la zona permitieron extraer muestras de suelo que contienen importantes niveles de material orgánico, los cuales actualmente se encuentran bajo rigurosos análisis de laboratorio y pruebas de radiocarbono para determinar si corresponden a madera antigua preservada.
Posturas divididas de la ciencia: Mientras que algunos grupos involucrados en las exploraciones consideran que los datos descartan que se trate puramente de una formación geológica natural, la comunidad científica internacional y los directores del estudio enfatizan que aún no existe una confirmación definitiva de que este montículo sea el Arca de Noé, por lo que instan a esperar los resultados oficiales de las pruebas de laboratorio que continuarán durante los próximos meses.
La estructura de Durupinar fue descubierta originalmente en fotografías aéreas en 1959 por el capitán turco Ilhan Durupınar, convirtiéndose desde entonces en un punto de peregrinación y debate constante entre la fe, la geología y la arqueología mundial.
