Los tradicionales zompopos de mayo (Atta cephalotes) hacen honor a su nombre por marcar el inicio de la época lluviosa entre abril y junio, emergiendo masivamente de la tierra para su vuelo nupcial. Sin embargo, la naturaleza decidió romper sus propias reglas este año.
En pleno mes de septiembre, sorprendidos vecinos de la Antigua Guatemala y otras regiones reportaron la aparición masiva de estas icónicas hormigas aladas. Lo que debería ser un fenómeno exclusivo de la época de transición lluviosa se ha convertido en una insólita postal de recta final de invierno, desatando asombro y dudas en redes sociales.
¿A QUÉ SE DEBE ESTE FENÓMENO ATÍPICO?
Alteraciones en los patrones de lluvia: Expertos ambientales señalan que las variaciones drásticas en las precipitaciones, sequías prolongadas y el impacto directo del cambio climático confunden los ciclos biológicos subterráneos de las colonias.
El retraso acumulado del año: Ya desde mediados de año se había documentado un desfase en su salida habitual, pero su reaparición tardía en septiembre refleja que las señales de humedad y temperatura que los estimulan a salir del suelo se han trastornado por completo.
Impacto en el ecosistema: Este desajuste en el vuelo nupcial altera la dinámica de los suelos forestales y la disponibilidad de alimento para aves y otros animales que dependen de su aparición estacional.

