El embarazo provoca importantes cambios en el sistema cardiovascular y, en algunos casos, puede hacer evidentes problemas en las válvulas del corazón que hasta ese momento no habían causado síntomas.
De acuerdo con Mayo Clinic, durante el embarazo aumenta el volumen de sangre, disminuye la resistencia de los vasos sanguíneos y se incrementa la frecuencia cardíaca. Estos cambios hacen que el corazón tenga que trabajar más para atender las necesidades de la madre y del bebé.
Esta mayor exigencia puede revelar una enfermedad valvular que permanecía silenciosa o intensificar los síntomas de una afección previamente diagnosticada.
Entre los problemas que pueden presentarse están las válvulas estrechadas (estenosis), las válvulas que permiten el retorno de sangre (regurgitación) y algunas anomalías congénitas. También existen enfermedades valvulares relacionadas con infecciones o cambios estructurales que aparecen con el paso del tiempo.

¿Cuándo prestar atención?
Algunos síntomas de una enfermedad cardíaca pueden confundirse con molestias normales del embarazo, como el cansancio, la falta de aire, la hinchazón o el aumento de la frecuencia cardíaca.
Sin embargo, Mayo Clinic recomienda consultar con un profesional de la salud cuando estos síntomas aparecen de manera repentina, empeoran o comienzan a interferir con las actividades cotidianas.
Entre las señales de alerta están:
- Falta de aire al realizar esfuerzos o al acostarse.
- Fatiga inusual que dificulta las actividades diarias.
- Hinchazón de piernas o pies.
- Palpitaciones o sensación de latidos acelerados.
- Menor tolerancia al ejercicio.
- Opresión o molestias en el pecho.
Estos síntomas pueden ser evaluados mediante una exploración física, un ecocardiograma, un electrocardiograma (ECG) y, cuando sea necesario, otros estudios.
El tratamiento depende de cada paciente
Una vez identificada una enfermedad valvular, el seguimiento puede involucrar a especialistas en cardiología y medicina materno-fetal, quienes determinan el tratamiento más adecuado según la gravedad de la afección y la evolución del embarazo.
Muchas mujeres con enfermedad valvular leve o moderada pueden continuar su embarazo con supervisión médica estrecha. En determinados casos pueden utilizarse medicamentos para controlar síntomas como la retención de líquidos o alteraciones de la frecuencia cardíaca.
Cuando la enfermedad es más grave, pueden considerarse procedimientos para mejorar el funcionamiento de la válvula, repararla o, en casos determinados, reemplazarla.
Mayo Clinic destaca que la planificación debe ser individualizada, especialmente cuando una paciente requiere un reemplazo valvular y existe la posibilidad de futuros embarazos.
La recomendación principal es no asumir que todos los cambios físicos durante el embarazo son normales. Si una mujer embarazada presenta síntomas nuevos o que empeoran, debe comentarlo con su equipo médico para determinar si están relacionados con el embarazo o si existe una afección cardíaca que requiere atención.
