El pasado sábado 13 de junio de 2026, la Ciudad de México se transformó en un escenario vibrante con la realización del “Gran Desfile Mundialista”. El evento, que dio inicio a las 13:00 horas y se extendió por un periodo aproximado de cuatro horas, tuvo como eje central el Paseo de la Reforma, cubriendo el trayecto desde la Glorieta de la Diana Cazadora hasta el Monumento a la Revolución.
La festividad fue concebida como una plataforma para proyectar la identidad mexicana ante los ojos del mundo, aprovechando el contexto del Mundial 2026, torneo del cual México es sede junto a Estados Unidos y Canadá. A través de una cuidadosa curaduría cultural, el desfile logró integrar elementos de la historia futbolística del país —recordando los certámenes de 1970, 1986 y el Mundial Femenil de 1971— con tradiciones ancestrales y contemporáneas.
El despliegue incluyó nueve carros alegóricos temáticos, cada uno diseñado para narrar capítulos específicos de la historia de los Mundiales en suelo mexicano. Uno de los momentos de mayor impacto visual fue el homenaje a figuras históricas del balompié internacional, como Pelé y Diego Maradona, representados mediante un altar flotante inspirado en la festividad de Día de Muertos, escoltado por 50 catrinas con temática futbolística.
La cultura popular y prehispánica también ocupó un lugar preponderante. Se presentaron alebrijes monumentales, como el ajolote, el colibrí y el cacomixtle, además de una trajinera rodante característica de Xochimilco. La música, elemento indispensable en las celebraciones mexicanas, corrió a cargo del legendario Sonido La Changa y diversos clubes de baile, mientras que más de 50 danzantes prehispánicos ofrecieron una recreación del tradicional Juego de Pelota mesoamericano. La presencia de globos gigantes, que incluyeron a las icónicas mascotas mundialistas “Juanito” y “Pique”, completó un espectáculo que buscó fomentar la convivencia y atraer el turismo internacional hacia la capital del país.
