El pasado domingo 8 de junio de 2026, la agenda de la princesa Leonor y la infanta Sofía protagonizó un cambio radical que capturó la atención de la opinión pública española. Tras participar durante la mañana en la multitudinaria misa del Corpus Christi, encabezada por el Papa León XIV en la emblemática plaza de Cibeles, ambas fueron vistas horas más tarde en una faceta totalmente distinta: como asistentes al concierto de Bad Bunny en el estadio Riyadh Air Metropolitano.
La presencia de las hijas de los reyes en el espectáculo musical, que tuvo una duración aproximada de tres horas, ha generado una notable repercusión en redes sociales y medios de comunicación. Lejos de los protocolos institucionales, Leonor, de 20 años, y Sofía, de 19, fueron grabadas por otros asistentes mientras cantaban, bailaban y disfrutaban del repertorio del artista junto a su grupo de amigas.
El fenómeno ha cobrado especial relevancia debido al contraste visual y contextual entre ambos eventos. Mientras que por la mañana mantuvieron una actitud formal acorde a un acto religioso con más de un millón de asistentes, por la tarde mostraron una naturalidad propia de su generación. Este suceso ha sido objeto de múltiples comentarios en plataformas digitales, donde se ha viralizado el cambio de registro entre la solemnidad litúrgica y la energía del reguetón.
