El Palacio Real de Ámsterdam fue el escenario de una cena de gala que no solo destacó por su relevancia política, sino también por el despliegue de piezas históricas del joyero real neerlandés. La reina Máxima de los Países Bajos se convirtió en el centro de atención al portar una de las piezas más importantes de la colección dinástica: la tiara de zafiros y 665 diamantes. Este evento, celebrado en honor a la visita de Estado del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, y su esposa, sirvió como vitrina para la preservación del patrimonio monárquico.
La elección de la reina, combinada con un diseño bucólico de Jan Taminiau en seda rosa empolvada con motivos florales, subrayó un estilo que equilibra la tradición con una estética contemporánea. La tiara, que destaca por su técnica pampille en tremblant, permite que los diamantes sudafricanos posean un movimiento sutil, generando un efecto visual dinámico ante la luz de los salones palaciegos. Este diseño no es una simple elección de moda, sino una declaración de continuidad dinástica, vinculando la imagen pública de Máxima con el legado de la reina Emma y el rey Guillermo III.

La velada también contó con la presencia del rey Guillermo Alejandro y la princesa Amalia. La heredera al trono neerlandés llamó la atención al lucir las emblemáticas estrellas, piezas que guardan una carga simbólica significativa al marcar sus primeros pasos formales en la representación de la corona. Esta puesta en escena reafirma cómo la monarquía utiliza sus joyas no solo como ornamentos de lujo, sino como herramientas de diplomacia blanda y comunicación histórica durante encuentros internacionales de alto perfil.
Datos de las joyas
- Composición de la tiara: Consta de 665 diamantes sudafricanos y 31 zafiros cachemira (algunas fuentes señalan 33 zafiros de Ceilán).
- Pieza central: Un zafiro de 44 quilates que, históricamente, formaba parte de un broche independiente.
- Origen técnico: Creada en 1867 por la firma Mellerio en París; utiliza la técnica tremblant para dar movilidad a las gemas.
- Evolución histórica: Adquirida en 1881 por el rey Guillermo III para la reina Emma; adaptada de su base original de oro a platino en 1928.
- Símbolo dinástico: La joya está vinculada al zafiro Stuart, símbolo de la Casa de Orange desde el siglo XVII.
