La estrella internacional del pop, Britney Spears, ha tomado la decisión de ingresar de manera voluntaria a un centro de tratamiento especializado en Estados Unidos. Esta medida surge como respuesta a una serie de desafíos personales y legales que han marcado su vida en los últimos meses, culminando con su reciente ingreso este 12 de abril de 2026.
Fuentes cercanas a la artista confirmaron que la decisión fue motivada, en gran parte, por el incidente ocurrido el pasado 4 de marzo en el condado de Ventura, California. En aquella ocasión, Spears fue detenida bajo la sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias (DUI). Según los informes policiales, su conducción fue calificada de errática, lo que derivó en un proceso judicial que aún se encuentra en curso.
La cantante de 44 años ha manifestado a través de sus representantes que este paso es un compromiso firme con su salud mental y física. A diferencia de ocasiones anteriores en su vida, este internamiento no ha sido impuesto por una tutela legal o una orden judicial directa, sino que nace de la propia voluntad de la intérprete de “Toxic”, quien reconoció ante su círculo íntimo haber “tocado fondo”.
Britney tiene programada una audiencia ante la corte el próximo 4 de mayo de 2026. Mientras tanto, sus hijos y familiares han expresado su apoyo total en este proceso de recuperación que, inicialmente, se estima durará 30 días, aunque podría extenderse según su evolución.
