Tras casi dos décadas de espera, la industria cinematográfica y los amantes de la moda han recibido la noticia que tanto anhelaban. Se ha ratificado oficialmente que la secuela del clásico de 2006, “El diablo viste de Prada”, llegará a la pantalla grande el próximo 30 de abril de 2026. Esta nueva entrega no solo promete traer de vuelta el glamour y la acidez de la revista Runway, sino que también asegura la continuidad de su esencia con el regreso de David Frankel en la dirección y Aline Brosh McKenna en el guion.
La trama se centrará en un escenario actual, donde el personaje de Miranda Priestly, interpretado por la galardonada Meryl Streep, enfrenta el declive de las revistas impresas tradicionales. En este nuevo panorama, Miranda deberá medir fuerzas con una industria dominada por el marketing digital y la influencia de las redes sociales. Lo más destacado para los seguidores es la confirmación del elenco estelar: Anne Hathaway retoma su papel como Andy Sachs y Emily Blunt vuelve como la siempre ambiciosa Emily Charlton.
La producción, bajo el sello de Disney y 20th Century Studios, ya ha iniciado su gira promocional en ciudades como México, elevando la expectativa a niveles históricos. La preventa de boletos se espera para las próximas semanas, marcando un hito en la cultura pop contemporánea.
La primera película de “El diablo viste a la moda” (The Devil Wears Prada), estrenada en 2006, fue un éxito rotundo que superó por mucho las expectativas iniciales.
- Recaudación Mundial: Aproximadamente $326.7 millones de dólares.
- Taquilla en EE. UU. (Doméstica): $124.7 millones de dólares.
- Taquilla Internacional: $201.9 millones de dólares.
- Presupuesto estimado: Se estima que costó entre $35 y $41 millones de dólares, lo que significa que recaudó casi 9 veces su costo de producción.
Fue la 12ª película más taquillera del año 2006 a nivel global, un logro impresionante para una comedia dramática de su tipo. Con el reciente estreno y la gira promocional de la secuela en este 2026, estas cifras han vuelto a ser tendencia como punto de comparación.
