Antes de un día de verano, es importante tomar precauciones para proteger la piel de los efectos dañinos del sol. Se recomienda aplicar protector solar con un factor de protección alto (SPF 30 o más) al menos 20 minutos antes de la exposición, y reaplicarlo cada dos horas o después de nadar o sudar.
También es aconsejable usar ropa ligera que cubra la piel, gafas de sol con protección UV y sombrero de ala ancha. Evitar la exposición directa durante las horas de mayor intensidad solar (entre las 10 a.m. y las 4 p.m.) ayuda a reducir el riesgo de quemaduras y daños a largo plazo. Además, mantenerse hidratado es clave para el bienestar general en climas cálidos.
Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)
