La tensión entre los gigantes del entretenimiento y las tecnológicas ha alcanzado un nuevo punto crítico. En los últimos días, The Walt Disney Company y la Motion Picture Association (MPA) han lanzado una ofensiva legal contra ByteDance, la empresa matriz de TikTok, tras el lanzamiento de su modelo de inteligencia artificial generativa de video, Seedance 2.0.
El conflicto estalló después de que la herramienta, capaz de generar clips de alta fidelidad con solo indicaciones de texto, se volviera viral por mostrar escenas hiperrealistas de personajes protegidos como Spider-Man, Darth Vader y Elsa de Frozen. Según Disney, ByteDance ha operado con una “biblioteca pirata”, utilizando su propiedad intelectual sin autorización para entrenar el modelo, tratándola como si fuera de dominio público. La empresa calificó el acto como un “saqueo virtual” de sus activos más valiosos.
Por su parte, Charles Rivkin, presidente de la MPA, instó a ByteDance a detener estas actividades, señalando que la falta de salvaguardias en Seedance 2.0 ignora las leyes de derechos de autor que sustentan millones de empleos en la industria. Ante la presión, ByteDance ha declarado que fortalecerá sus medidas de seguridad para evitar el uso indebido de propiedad intelectual, aunque no ha detallado cómo limitará la capacidad de su IA para replicar rostros de celebridades y personajes de ficción.
Este caso marca un hito en la regulación de la IA, mientras Hollywood busca proteger la identidad de sus actores y la integridad de sus franquicias frente al avance acelerado de la tecnología china.
